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Aprendamos a manejar el estrés laboral

En los últimos años el estrés laboral se ha ubicado como un fenómeno relevante y en aumento el cual perjudica la salud emocional y física en gran medida, representa uno de los riesgos más importantes en la salud laboral, de tal manera que ha aumentado el estudio del síndrome de Burnout, éste se define a partir de los síntomas psicológicos y físicos que conlleva una alta y constante exposición al estrés.  

El estrés nace de factores ambientales o personales los cuales funcionan como “estresores”, éstos plantean demandas y exigencias que sobresalen y se perciben como inalcanzables o difíciles de atender. Es por eso que el término tan utilizado y buscado en reclutamiento como “manejo/tolerancia al estrés” se ha vuelto un requisito indispensable, pues si bien, aún se percibe la tensión o premura hacia un objetivo laboral, hay un manejo de emociones que permite administrar tiempo y tareas laborales para efectuarlas. 

Sin embargo, resultaría óptimo concentrar la atención en transformar los estresores laborales en lugar de generar predisposición de un trabajo estresante. Algunas de las fuentes de estrés más comunes en el ámbito laboral son: sobrecarga laboral; condiciones laborales deficientes; nociones personales sobre éxito y/o fracaso en el trabajo; aumento de responsabilidades; clima laboral; desconocimiento de los objetivos, roles o funciones de la empresa; comunicación deficiente, entre otros. Estos son puntos claves que pueden abrir una brecha que incite al desarrollo del Burnout, por lo tanto, resulta vital revisar la injerencia y papel de una organización ante la aparición del estrés, pues un ambiente favorable o propicio puede ser una variable que modula y regula la experiencia de ésta, de tal manera que la búsqueda y creación de estrategias para ambientes laborales siempre será un factor al cual apostar.

Se ha visto una mayor concentración de programas, cursos, proyectos y estrategias en general que favorezcan el clima laboral, pues éste puede favorecer a generar recursos de apoyo al percibirse como una zona de oportunidades y aceptación al desarrollo profesional, pues el “desencanto profesional” crea una pérdida de ilusión al trabajo y pierde el equilibrio entre productividad y satisfacción laboral. Por ello, parte de las funciones en RH es atender las estrategias de motivación laboral y favorecer el manejo de emociones del talento, por lo que algunos puntos claves que pueden actuar hacia tal planificación es:

– Favorecer el feedback con el talento humano. Contar con una comunicación abierta, transparente y respetable, ayudará a mantener un buen clima laboral y sensación de pertenencia a la Organización.

– Implementar programas de bienestar laboral. Los talleres para manejo de estrés, promoción de activación física, manejo de emociones, entre otros, son actividades que sí cuentan con una correcta programación y ejecución, pueden dar grandes resultados en una Corporación.

– Capacidad de liderazgo. Mantener una firmeza no es sinónimo de autoritarismo, es importante mantener el orden y dirección dentro de un sector laboral, recordando que un liderazgo preciso contempla la participación de todo su equipo.

– Reconocimiento laboral. Ésta se encuentra relacionada con la sensación de ineficacia, incompetencia o falta de logros, por lo que claramente, la valoración en las funciones laborales incentiva a una mayor y mejor productividad. La retroalimentación hacia el equipo debe mantener cordialidad y admisión de los logros efectuados.

– Team building. Al pasar varias horas con compañeros de trabajo y cada uno dirigirse hacia un objetivo de producción, resulta favorecedor el contar con actividades que apoyen hacia ese desempeño como sentido de equipo, mejorando o promoviendo la relación laboral.

Y a ti ¿qué acciones o estrategias te han ayudado para atender el estrés laboral?

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